... cuando quieres algo y no sale, cuando algo o alguien te falla, cuando te duele algo, cuando el corazón se te para al mirar a una persona, cuando la respiración se te entrecorta al hablar y el pulso se te acerela si está cerca, cuando quieres mimos y nadie te los da... It's a shit.
Es una mierda cuando te das cuenta que tu forma de verte cuando fueses mayor no es la misma que tenías a la edad de 6 años. Ni lo es, ni lo ha sido, ni lo será. Yo creía que te volvería a ver y no fue así, todo cambió y mi visión no podría ser la misma.
Pero es maravilloso saber que no cumpliste aquello que dijiste en aquella tarde fría, triste: yo, mamá, no quiero seguir estudiando cuando tenga 16 años y cada vez que pueda me escaparé por la valla del cole, de verdad que lo juro. ¿Y cómo con 6 años podía decir eso? Era la víctima del dolor, de los caprichos de la vida, de la rabia de perder a quien quería... Dolor.
¿Hoy? Mil cosas son una mierda, pero ¿y qué? Nadie va a agarrarme de la mano para llevarme por el camino correcto ni me va a decir qué hacer. Eso es parte de hacerse adulto: tus decisiones, tus consecuencias.
Que no me voy a dejar pisar ni por los días malos, que estaré llorando por las esquinas de mi habitación, con los ojos rojos y el moco colgando, pero no me voy a rendir ni permitir que mis sueños se trunquen, que mi futuro no llegue, por algo que es una tontería y yo considera una mierda.
R.
Es una mierda cuando te das cuenta que tu forma de verte cuando fueses mayor no es la misma que tenías a la edad de 6 años. Ni lo es, ni lo ha sido, ni lo será. Yo creía que te volvería a ver y no fue así, todo cambió y mi visión no podría ser la misma.
Pero es maravilloso saber que no cumpliste aquello que dijiste en aquella tarde fría, triste: yo, mamá, no quiero seguir estudiando cuando tenga 16 años y cada vez que pueda me escaparé por la valla del cole, de verdad que lo juro. ¿Y cómo con 6 años podía decir eso? Era la víctima del dolor, de los caprichos de la vida, de la rabia de perder a quien quería... Dolor.
¿Hoy? Mil cosas son una mierda, pero ¿y qué? Nadie va a agarrarme de la mano para llevarme por el camino correcto ni me va a decir qué hacer. Eso es parte de hacerse adulto: tus decisiones, tus consecuencias.
Que no me voy a dejar pisar ni por los días malos, que estaré llorando por las esquinas de mi habitación, con los ojos rojos y el moco colgando, pero no me voy a rendir ni permitir que mis sueños se trunquen, que mi futuro no llegue, por algo que es una tontería y yo considera una mierda.
R.