Sí, uno de esos días del año en el que el amor pasa a ser algo material y hay que llenarlo de flores rojas, sorpresas mil, cenas románticas y cierre de día y noche por todo lo alto.
No sé si es porque medio soy de piedra, soy reacia al amor o vaya usted a saber, pero lo cierto es que a mí este día nunca me llamó la atención. Bueno, a decir verdad, una vez me regalaron un corazón (quedó atrás en el tiempo, muy muy muy atrás) y luego estaba lo de los claveles, pero eso es caso a parte.
Mi personalidad soñadora me ha permitido a lo largo de mis años de vida vivir este día como uno más, pero en el que yo y mi príncipe azul desteñido nos agarrábamos de la mano e íbamos lejos, caminando, riéndonos, mirándonos... Así, tal cual lo narro, sucedía todo en mi mente. A veces le ponía cara a ese príncipe, otras me daba igual quién fuese porque lo único que quería era sentir en mi mente el calor de esa mano imaginaria.
Raro, ¿verdad? Tengo tantos sentimientos escondidos bajo una capa de acero que me asusto cuando de mí salen esos sentimientos, más que nada porque sé que la humanidad es mala por naturaleza y mis emociones no están seguras a la vista de nadie. Desconfianza lo llamo yo.
Cupido, a Dios gracias que no me lanzaste hoy una flechita y me enamoraste porque sufrir no quiero y además enamorarme un día como hoy... es algo que lo veo raro. A mí, si quieres, me la lanzas de mañana a primera hora en adelante que luego yo ya veré qué hacer. Gracias.
martes, 14 de febrero de 2012
martes, 7 de febrero de 2012
I feel...
...esa presión en el pecho cuando no sé si algo va a salir bien o mal, cuando espero algo con ganas y a la vez con miedo, cuando tengo dudas de mí misma y de mi propias capacidades...
Son días de agotamiento mental, de ojeras que te hacen parecer un oso panda, de querer mandar todo y a todos a la mierda. No sé cómo me lo aguanto, sé que suelto alguna que otra bordería, no puedo evitarlo, es mi forma de desahogarme aunque para ello moleste al resto (sí, de nuevo mi actitud egoísta).
Eso me lleva, no sé por qué, a acordarme de esas situaciones en las que alguien te putea, te deja de hablar sin tú saber el motivo y encima acabas pidiéndole perdón a esa persona sin saberlo, simplemente por el hecho de que te sientes mal por algo que tú no has hecho. Pues no me ha pasado veces ni nada... Ese fue uno de mis motivos por los que en una ocasión de mi vida dejé de hablar. No me quedé muda. Simplemente me limitaba a decir poco y de manera escasa. ¿Qué tal? Bien. ¿Qué haces? Nada. Bueno... me tengo que ir. Adiós. Por cierto, ¿tú qué opinas de...? No sé. Ah, sólo preguntaba... Vale. Qué tiempos aquellos (y una mierda).
Tampoco hay mucho más que añadir a mi pasado. Mi época oscura, así puedo resumirlo. Época que duró pues unos 4 años y medio. Creo que más bien fue una medio época oscura porque me centré en X cosas, no me abrí a nada más, luego de a poco me limité a centrarme en otras X cosas dejando de lado las anteriores (estas últimas X cosas ya eran otra cosa) y ya después abrí los ojos y me dí cuenta que no podía seguir así con mi vida. ¿Ahora? Soy completamente distinta desde mediados de 2010 en adelante. Nueva yo, nueva vida, nuevos progresos, más yo, más clara, más sincera (¿podía ser más sincera de lo que era? se ve que un poco más sí), más centrada...
Supongo que los cambios son buenos. Sé que adquirí seguridad y comencé a tener algo de confianza en mí misma.
¿Lo malo de todo? Esa confianza que comienzo a tener la puedo perder cuando menos me lo espere, es decir, en el 90% de los casos. Y es que sí, no puedo evitarlo. Para todo lo demás... (dejo a elegir respuesta).
Son días de agotamiento mental, de ojeras que te hacen parecer un oso panda, de querer mandar todo y a todos a la mierda. No sé cómo me lo aguanto, sé que suelto alguna que otra bordería, no puedo evitarlo, es mi forma de desahogarme aunque para ello moleste al resto (sí, de nuevo mi actitud egoísta).
Eso me lleva, no sé por qué, a acordarme de esas situaciones en las que alguien te putea, te deja de hablar sin tú saber el motivo y encima acabas pidiéndole perdón a esa persona sin saberlo, simplemente por el hecho de que te sientes mal por algo que tú no has hecho. Pues no me ha pasado veces ni nada... Ese fue uno de mis motivos por los que en una ocasión de mi vida dejé de hablar. No me quedé muda. Simplemente me limitaba a decir poco y de manera escasa. ¿Qué tal? Bien. ¿Qué haces? Nada. Bueno... me tengo que ir. Adiós. Por cierto, ¿tú qué opinas de...? No sé. Ah, sólo preguntaba... Vale. Qué tiempos aquellos (y una mierda).
Tampoco hay mucho más que añadir a mi pasado. Mi época oscura, así puedo resumirlo. Época que duró pues unos 4 años y medio. Creo que más bien fue una medio época oscura porque me centré en X cosas, no me abrí a nada más, luego de a poco me limité a centrarme en otras X cosas dejando de lado las anteriores (estas últimas X cosas ya eran otra cosa) y ya después abrí los ojos y me dí cuenta que no podía seguir así con mi vida. ¿Ahora? Soy completamente distinta desde mediados de 2010 en adelante. Nueva yo, nueva vida, nuevos progresos, más yo, más clara, más sincera (¿podía ser más sincera de lo que era? se ve que un poco más sí), más centrada...
Supongo que los cambios son buenos. Sé que adquirí seguridad y comencé a tener algo de confianza en mí misma.
¿Lo malo de todo? Esa confianza que comienzo a tener la puedo perder cuando menos me lo espere, es decir, en el 90% de los casos. Y es que sí, no puedo evitarlo. Para todo lo demás... (dejo a elegir respuesta).
domingo, 5 de febrero de 2012
I know...
...otros lugares, otras personas, muchas cosas...
Soy joven, la vida muy mal no me trata, hay a quienes les va peor que a mí o les va a ir muy mal (que esas cosas yo las veo, no sé cómo, pero las veo), tengo la capacidad de tener responsabilidad cuando lo necesito y locura cuando hace falta... Eso sí: me quejo demasiado, no puedo evitarlo, igualmente eso no me va a frenar para conocer, ¿no?
Vivir. Necesito vivir en mi mundo, con mi espacio, mi tiempo, mi absorción mental, alejada de quienes me hagan daño, procurando no pensar en el dolor causado, imaginando cosas bellas...
Sé que pájaros en la cabeza no me faltan y, por si fuera poco, los suelo alimentar muy bien, pero es una parte de mí: soñar.
Duermo, sueño, como, bebo, hablo, sonrío, canto, bailo, observo, hablo, me enfado, lloro... Parte de los días, de los momentos, de los instantes...
No concibo los días sin mi naturalidad ni mi ser. No concibo los días sin ser yo.
¿Las ventajas de ser yo? Me muestro tal cual soy, no escondo nada. Transparencia lo llaman. A veces es un inconveniente porque pienso que mi ser, mi forma, no le va a gustar a nadie y de hecho creo que a día de hoy pienso que ser como soy le molesta al 95% de las personas que conozco, pero lo mismo son imaginaciones mías, no sé. Alguien que me entienda sabrá que aunque me esté hablando y parezca que no presto atención mi mente está pensando qué decir, que aunque no mire a los ojos o no diga nada estoy analizando la situación para después dar una respuesta/consejo/hipótesis, que muchas veces prefieron decir las cosas escritas que habladas porque me pueden las palabras en el momento de mostrarlas... Simplemente así soy yo.
Así que bueno, soy un caos, mi propio caos...
Soy joven, la vida muy mal no me trata, hay a quienes les va peor que a mí o les va a ir muy mal (que esas cosas yo las veo, no sé cómo, pero las veo), tengo la capacidad de tener responsabilidad cuando lo necesito y locura cuando hace falta... Eso sí: me quejo demasiado, no puedo evitarlo, igualmente eso no me va a frenar para conocer, ¿no?
Vivir. Necesito vivir en mi mundo, con mi espacio, mi tiempo, mi absorción mental, alejada de quienes me hagan daño, procurando no pensar en el dolor causado, imaginando cosas bellas...
Sé que pájaros en la cabeza no me faltan y, por si fuera poco, los suelo alimentar muy bien, pero es una parte de mí: soñar.
Duermo, sueño, como, bebo, hablo, sonrío, canto, bailo, observo, hablo, me enfado, lloro... Parte de los días, de los momentos, de los instantes...
No concibo los días sin mi naturalidad ni mi ser. No concibo los días sin ser yo.
¿Las ventajas de ser yo? Me muestro tal cual soy, no escondo nada. Transparencia lo llaman. A veces es un inconveniente porque pienso que mi ser, mi forma, no le va a gustar a nadie y de hecho creo que a día de hoy pienso que ser como soy le molesta al 95% de las personas que conozco, pero lo mismo son imaginaciones mías, no sé. Alguien que me entienda sabrá que aunque me esté hablando y parezca que no presto atención mi mente está pensando qué decir, que aunque no mire a los ojos o no diga nada estoy analizando la situación para después dar una respuesta/consejo/hipótesis, que muchas veces prefieron decir las cosas escritas que habladas porque me pueden las palabras en el momento de mostrarlas... Simplemente así soy yo.
Así que bueno, soy un caos, mi propio caos...
sábado, 4 de febrero de 2012
I'm assuming...
...que no te voy a volver a ver más, mi Cuquín. Porque, bonito mío, son ya muchos días y no vuelves. Que vale, el año pasado lo hiciste, pero creo que ya te estás pasando y es muy raro que no hayas vuelto ya...
Jo, Chiqui, no sabes cuánto te esperamos. Parecía que nunca ibas a salir. No te imaginas lo chiquitito que eras y ¡sólo eras tú!
No sabía cómo podría llamarte. Creo que no tenía ningún nombre preparado, no sé, es raro, pero no lo había. Justo era por aquél entonces cuando comenzaba a oírse el nombre Mourinho como posible entrenador del Real Madrid. En Marca no hacían otra cosa que decir Mou por aquí, Mou por allá... ¿Que cómo te ibas a acabar llamando tú? Mou. Y sé que te agradaba, bonito mío.
Creciando día tras día. Demasiado espabilado que estabas eh. Pero, ¿cómo no ibas a estarlo? Si te iba a ver a cada momento. Te decíamos cosas y tú, voluntaria o involuntariamente, nos respondías con gracias.
Y cómo olvidar el momento del ajo. La madre que te parió. Arañando a mi mami que andabas y ella te daba, yo diciéndole que eras chiquitín y que estabas jugando. Sí, sí, jugando hasta que te enganchaste a mi pierna. Qué ajazo te dí, corriste donde estaba mi mami y ella se reía y me decía: ¿No que era chiquitín? Pues sí que les has dado cuando se te ha subido por la pierna.
Te eché mucho de menos cuando tuve que venirme a Madrid. Cuando volví a casa te encontré tan bonito, tan gordito. Mi Mimousín, no sabes todo lo que te extrañé en ese tiempo, bonito.
Pero nadie me contó cuando te atacó el otro gato y casi te mueres. Debiste estar muy, pero que muy mal, tan mal que mi madre no quiso decir nada. No te movías, te ponían cositas ricas para comer y ni comías. Y yo no estuve para mimarte... Pero sé que te querían todos y lo hacían por mí.
Si no vuelves nunca más, si no vuelvo a verte... voy a extrañar tanto que te subas a mis piernas para acariciarte, que te de la neura y me agarres con las uñas el brazo, que me muerdas la oreja, que me muerdas la cabeza... todo de tí, mi Cuquín.
Hoy perdí toda la esperanza, toda. Son cosas que pasan, que hablas y acabas perdiendo esa esperanza de volverte a ver, de que me vuelvas a seguir, de volver a pasear los dos con Astaroth, de oirte maullar, de acariciarte, de tocarte los bigotitos... Tan bonito tú.
Fotos. Me quedarán todas nuestras fotos, tus fotos. Y mientras siga teniendo uso de razón te recordaré a tí, lo mismo que recordaré a todos aquellos que tuve, o como recordaré a Astaroth el día que no esté más, o yo que sé...
No ha sido mucho tiempo, pero sí el suficiente para que todos te hayamos cogido el cariño que te tenemos. Y repito... TODOS.
Creo que es hora de parar. Sí, lo es porque las lágrimas ya resbalan por mi cara.
Ojalá me esté anticipando y vuelvas, ojalá, pero me voy haciendo a la idea.
Mi niño bonito, mi chiquitín... Mou.
Jo, Chiqui, no sabes cuánto te esperamos. Parecía que nunca ibas a salir. No te imaginas lo chiquitito que eras y ¡sólo eras tú!
No sabía cómo podría llamarte. Creo que no tenía ningún nombre preparado, no sé, es raro, pero no lo había. Justo era por aquél entonces cuando comenzaba a oírse el nombre Mourinho como posible entrenador del Real Madrid. En Marca no hacían otra cosa que decir Mou por aquí, Mou por allá... ¿Que cómo te ibas a acabar llamando tú? Mou. Y sé que te agradaba, bonito mío.
Creciando día tras día. Demasiado espabilado que estabas eh. Pero, ¿cómo no ibas a estarlo? Si te iba a ver a cada momento. Te decíamos cosas y tú, voluntaria o involuntariamente, nos respondías con gracias.
Y cómo olvidar el momento del ajo. La madre que te parió. Arañando a mi mami que andabas y ella te daba, yo diciéndole que eras chiquitín y que estabas jugando. Sí, sí, jugando hasta que te enganchaste a mi pierna. Qué ajazo te dí, corriste donde estaba mi mami y ella se reía y me decía: ¿No que era chiquitín? Pues sí que les has dado cuando se te ha subido por la pierna.
Te eché mucho de menos cuando tuve que venirme a Madrid. Cuando volví a casa te encontré tan bonito, tan gordito. Mi Mimousín, no sabes todo lo que te extrañé en ese tiempo, bonito.
Pero nadie me contó cuando te atacó el otro gato y casi te mueres. Debiste estar muy, pero que muy mal, tan mal que mi madre no quiso decir nada. No te movías, te ponían cositas ricas para comer y ni comías. Y yo no estuve para mimarte... Pero sé que te querían todos y lo hacían por mí.
Si no vuelves nunca más, si no vuelvo a verte... voy a extrañar tanto que te subas a mis piernas para acariciarte, que te de la neura y me agarres con las uñas el brazo, que me muerdas la oreja, que me muerdas la cabeza... todo de tí, mi Cuquín.
Hoy perdí toda la esperanza, toda. Son cosas que pasan, que hablas y acabas perdiendo esa esperanza de volverte a ver, de que me vuelvas a seguir, de volver a pasear los dos con Astaroth, de oirte maullar, de acariciarte, de tocarte los bigotitos... Tan bonito tú.
Fotos. Me quedarán todas nuestras fotos, tus fotos. Y mientras siga teniendo uso de razón te recordaré a tí, lo mismo que recordaré a todos aquellos que tuve, o como recordaré a Astaroth el día que no esté más, o yo que sé...
No ha sido mucho tiempo, pero sí el suficiente para que todos te hayamos cogido el cariño que te tenemos. Y repito... TODOS.
Creo que es hora de parar. Sí, lo es porque las lágrimas ya resbalan por mi cara.
Ojalá me esté anticipando y vuelvas, ojalá, pero me voy haciendo a la idea.
Mi niño bonito, mi chiquitín... Mou.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)