lunes, 26 de marzo de 2012

You said me hello...

...y yo te dije adiós.

Tengo 20 años. En todo este transcurso del tiempo he conocido a muchas personas, buenas y malas. Siempre es un ir y venir conociendo gente de aquí, de allá, de Marte, Júpiter, La Tierra... etc.

El paso del tiempo, los posibles roces, los malentendidos, los bienentendidos, la visión... todo ello y más son causas de alejamiento hacia personas. Sí, he dejado a muchas personas atrás porque ya todo cambió, no me sentía agusto y la comunicación se esfumó.

También he de decir que he encontrado a otras personas que me hacen la vida y los días más felices, eso sí que es bonito y merece verdaderamente la pena.

Luego a mí, y supongo que a más gente, me pasa que oigo una risa y me recuerda a alguien conocido, huelo una colonia y más de lo mismo, una frase y ya tengo a esa persona en mi cabeza, etc. Una bonita forma de recordar.

Yo no sé si he sido importante en la vida de los demás. No sé si se me recuerda por una risa, un olor o una expresión y manera de hablar. Tampoco es algo que me quite el sueño, eso ya lo hacen otros temas más importantes que, bueno, ahí están.

A veces tengo la nostalgia de recordar. Cuantísimas cosas a lo largo de mi vida y con cuantas personas... Debajo de un árbol, tumbados en la hierba con la cabeza apoyada en la pared a las 15:00h de los días de verano (es que no fallábamos para nada los dos), recorridos en bici, subida a las rocas, entretenimientos varios en el "vertedero", noches, colchones, montarnos la película, cosquillitas en la barriga, interesantes conversaciones, recordar que un día fuimos más pequeños... etc, etc, etc.


Un día fueron, hoy son y mañana serán... así de fácil.



R.

martes, 20 de marzo de 2012

Remember...

...lo que hemos vivido, las alegrías y las penas, la ternura, la pasión, el odio, el amor... TODO.

Cada día es uno más y uno menos. Pasan los segundos, los minutos, las horas, los días... Un constante ir y venir de emociones, situaciones.

La vida, el transcurso desde el primer momento de vida hasta el último. Nos encontramos con los obstáculos difíciles de pasar que te dejan moralmente vacía. Cuando todo parece ir bien algo se tuerce, siempre. ¿Y qué hacer? No queda otra que sacar la coraza, armarse de valor, mirar de frente y echarle ganas. Esta pelea la gano yo porque sí.

Una pequeña porción del círculo, eso es lo que he vivido. Quiero completarlo entero y sé que lo haré, da igual lo que venga... bueno o malo, soy la única que decide e iré a por ello.

No importa las veces que pueda derrumbarme: me levantaré, seguro que en esas veces alguien me ayudará, pero podré hacerlo sola también.

Si no sale bien yo estaré ahí para sacar la sonrisa y que la cosa sea más leve porque cuando alguien falla todo acaba yéndose un poco a la mierda. Si sale bien ya celebraremos, no nos faltará de nada, eso está claro.

Porque por poco que haya vivido sé mucho y me queda todavía más por aprender.

¿Que de quién aprendo? De la vida.

Estaré un día alegre y tres tristes, pero sé que aunque estando mal puedo sacar una sonrisa a quien esté como yo o peor. Esa virtud no me la va a quitar nadie.

Y sí... hoy gano yo.

jueves, 15 de marzo de 2012

No te va a doler...

...y me dolió. Porque siempre es así: alguien te dice que no va a doler y acaba siendo todo una mentira. Es un pinchacito de nada y tú acabas diciendo y una mierda pa' tí.

Doy fe de que algunas veces no mintieron y ni hacía daño. Contadas las veces, me sobran dedos de la mano.

Aplico el haz lo que yo te diga, pero no lo que haga. Sí, así sólo sale ganando una única persona y en ningún caso he sido yo. ¿No sería más fácil hacer lo que me dicta el corazón cuando se pone de acuerdo con mi cabeza? Ah, no, que eso no puedo, casos así no se dan.

¿Cómo sería una vida perfecta? Creo que cada cual tenemos un ideal de perfección distinto. El mío no iba a ser menos. Es inexplicable para mí lo que significa perfecto, son muchas y pocas cosas. Siempre la constante contradicción. Ahora sí, ahora no. Sí sí sí, no no no. Quizá ahora es algo ciego y mañana sea algo claro.

No puedo afirmar nada en mí misma. No puedo dar la seguridad a alguien de que lo que está haciendo esté bien cuando ni yo misma confío en mis propias posibilidades. No puedo esbozar una sincera sonrisa en mi cara si hay algo que me está preocupando y dejándome loca por doquier. Sé que ni puedo estar segura conmigo porque dudo de mí misma a cada instante.

Es un tumulto de palabras y contradicciones lo que tengo ahora mismo en la cabeza. ¿Y yo qué puedo hacer si no tengo la solución a nada?

Incluso, antes, me he sentido desmotivada y en el suelo: una llamada, una pregunta, una respuesta, una contestación... Joder, que no me va mal, que voy normal, sin hacer nada y a la vez mucho. Eso sí, la pregunta me ha sorprendido, creo que es que... por lo menos alguien hay que necesita verme, aunque no lo demuestre, yo siempre lo pillo.

En fin, esta noche me esperan pelis que me desahoguen, lo necesito. Sí, una semanita bordada: comencé el lunes lagrimeando y sólo tengo una ilusión en estos días, cuento horas...




R.

martes, 13 de marzo de 2012

Reflexión.

Quizá siempre lo he tenido todo y a mí cas cosas me han parecido muy difíciles y con obstáculos. quizá tan sólo era yo.

Sí, ese es el problema: yo.

Nunca me ha resultado fácil ser yo, nunca he tenido autoestima porque a la mínima que había algo de él siempre alguien me lo bajaba de golpe y plumazo.

Jamás me atreví a nada, no podía/puedo ni mirar a las personas a los ojos prácticamente en todas las situaciones. A veces me pongo muy nerviosa cuando hablo y las palabras no me salen o si lo hacen no digo otra cosa que estupideces y memeces.

Nunca he tenido el calor suficiente para afrontarlo todo. Cuando le he echado valor al asunto siempre me salió mal, sobre todo en el amor... Capítulos de mi vida que preferiría olvidar, pero que sé que están ahí. Porque sí, detrás de mí hubo algunos, pero era el momento inadecuado y no quien yo quería.

Siempre me llevé mejor con chicos que con chicas. Es posible que eso hiciese que ellos se fijasen en mí: ser como soy, mi cachondeo constante, mis gracias... No sé, no pongo la mano en el fuego.

Pero llega un momento de tu vida en el que, sin saber por qué, cambias. Dejas de ser esa persona simpática, agradable, maja... y te conviertes en una amargada.

¿Mi situación actual? Miedo a conocer otras personas, reservada con mis sentimientos ante todo. Porque yo prefiero que otras personas sean felices antes que yo, aunque me esté muriendo de pena en el interior. No voy a pelear por cosas que no se van a dar, no merece la pena perder el tiempo...

Probablemente la que tenga que cambiar completamente todo sea yo y cuando digo todo es TODO.

Te levantas una mañana, ves algo que no te gusta o que en ese momento te hace mal y ¿qué haces? No sé si merece la pena o no, pero creo que por mí sí lo hago y no por nadie más.

Tan sólo necesito una oportunidad, sólo eso... Y ojalá que llegue porque no sé si habrá más...




R.

lunes, 12 de marzo de 2012

I miss you so much...

Semana dura donde las haya para mí... Hace exactamente 7 años nos decían que te encontrabas mal y que te tenían en la enfermería de la residencia. Dijero que para qué llevarte al hospital si te iban a clavar a agujas e ibas a sufrir... Pero yo sabía que deberían llevarte, lo mismo te pasó 3 años atrás: no eras tú, te pasó algo raro, tuvieron que llamar corriendo a la ambulancia, tu imagen en la camilla saliendo por la puerta de casa, estar en el hospital, volver a casa como nuevo y conociéndonos a todos.

"Bueno... ahí va". En eso se quedó.

15 de marzo. Día normal de clase. Vuelvo a casa. Comemos. Ando por el postre, una manzana roja. El teléfono suena. -"Mamá, ¿qué ha pasado? +Hija, el abuelo, que se ha muerto... -¿Que qué?" Entro en estado de shock, no sabía qué hacer, qué no hacer. En ese momento fui consciente de lo que significaba la palabra morir, porque cuando tienes 5 años y se muere tu padre no te enteras de nada, pero cuando tienes 13 y se muere tu abuelo sí.

Toda mi vida junto a él se me vino a la cabeza. Mi niñez, los paseos con la perra, los piñones de la huerta, el pozo y el agua, las alubias secándose, sus gafas, su boina, su humor... TODO.

Fueron días muy duros. Mi madre estaba muy preocupada por mí y no era para menos: no tenía alegría, no comía, no sentía el ánimo de seguir, los ojos los tenía llorosos todo el día, tenía que reprimirme las lágrimas minuto tras minuto...

¿Ley de vida? Sí, pero jamás pensé que fuese tan pronto. Por un momento mi madre y yo estuvimos al mismo nivel: ella había perdido a su padre y yo al mío lo perdí hace tiempo; sí, son distintas edades y distinta la manera de asumirlo, pero un padre es un padre y no importa que tengas 5 o 41 años porque lo pierdes y punto.

Son muchos los recuerdos que tengo en mi corazón. Sé que lo que está ahí no se olvida nunca por más que pasen los años. A mis hijos les hablaré de mi abuelo, de cómo era, de lo que me enseñó. Espero y deseo que ellos también puedan guardar bellos recuerdos de sus abuelos y que, toquemos madera, puedan conocerlos y les duren muchos años porque un abuelo... un abuelo es un maestro cuyas carreras son la vida y la experiencia.


Estés donde estés... te quiero abuelo.



R.