martes, 29 de septiembre de 2015

Porque sí...

...no me pueden decir a mi A y a otra persona también A. Yo soy yo, no hay nadie igual a mí y por eso me siento especial.

Ojalá tuviese el suficiente valor como para decir todo lo que pienso, el valor de mandar a la mierda sin que me importase nada.

Las ganas no me faltan, son muchas, pero una persona como yo poco puede hacer en un sitio rodeada de mentiras, engaños y falsedades. Suena duro, sí, pero es la más pura verdad.

Porque son muchas las veces en las que me acaban diciendo que nuestros destinos se unirán, que hay algo... No, no, no puedo consentirlo, no quiero pensarlo. Hay algo que me hace desconfiar de todo.

Quiero creer que detrás de todos esos actos hay un corazón puro, limpio y sincero que tendrá un distinto trato, pero no sé si quiero que sea... ¿conmigo?

Mis reflexiones y yo, yo y mis reflexiones.



R.

lunes, 28 de septiembre de 2015

Sonreír y sonreír...

...porque yo no las tenía tan seguras después del año tan sumamente malo que llevaba encima. Pero, oye, que nunca se sabe y el destino da muchas sorpresas.

Los momentos difíciles que nos suceden en la vida nos fortalecen, es la única conclusión que he podido sacar.

Porque a mí antes me costaba sonreír y ahora las sonrisas me salen solas. He aprendido a luchar, a tener esas ganas increíbles de vivir, a aceptar aquello que nos llegue sea bueno o malo... Hay que superar las dificultades sean del tipo que sean.

Porque quién me iba a decir a mí que volvería. Bueno, esto quizá ya lo intuía yo, pero nunca nada es asegurado. O quién me iba a decir que esperar dos meses no me iban a servir de nada.

He comprendido a no esperar nada de nadie. Sólo podemos recoger los frutos que nos da la vida, solo que unos maduran antes que otros, paciencia hasta recolectar a su tiempo.

Y ahora seguiré tratando de hacer posible aquello que veo imposible.




R.