...ni tampoco busco serlo. Hoy, en una de las tantas redes sociales a las que también pertenezco (Facebook), pude leer y compartir unas sabias palabras que una mujer se había tomado el tiempo y dedicación de plasmar. Y, como siempre que leo, mi imaginación vuela y se pone a pensar palabras y más palabras.
No, yo no soy perfecta. No, yo no busco ser perfecta. Sé mis defectos, se mis virtudes. Quienes me conozcan saben que me tiro mucha tierra encima, pero que también sé cuándo no tengo que tirarla.
A veces una puede sentirse inferior cuando mira de lado a lado. Eso es algo que me pasa constantemente. Nunca llego a creerme las palabras bonitas que puedan decirme, siempre me siento enterrada.
Recuerdo, así con nostalgia y de manera un poco fugaz, cuando siendo yo una niña decía que me gustaban los chicos rubios, "cachas", de ojos azules, pero después me gustaba el guapete moreno (ser de color más moreno que yo no es muy difícil) de clase. Pero desde siempre, para que me gustase un chico, tenía que caerme bien como persona.
Puedes encontrar a una persona en la que no te fijarías, pero las cosas cambian a medida que hablas y hablas. Siempre digo que si no hay confianza no hay nada, esa es la norma principal en todo este juego. Confianza para hablar de cualquier tema abiertamente, de decirse lo que gusta y lo que no.
No soy perfecta, pero mis defectos le pueden parecer virtudes a alguien.
Conociendo a mucha gente, observando y analizando, me doy cuenta de que si fuese un chico yo me enamoraría de mí como chica. ¿Que por qué? Pues porque la sencillez no la tiene cualquiera, porque el desparpajo al hablar de diversos temas no le sale a todo el mundo, porque la facilidad con la que pueden hacerme reír es muy curiosa, porque conozco a poca gente que pueda saber cosas curiosas y absurdas como yo, porque soy demasiado graciosa cuando me pican, porque mis enfados son momentáneos, porque soy capaz de usar mi labia para cualquier fin, porque sé dar cariño, porque los ojos son el espejo del alma y la mía es cristalina, porque mis manías son únicas, porque, porque, porque...
Sólo me sé vender a mí misma, pero eso me basta. Cada cual que descubra las personas que más le convengan, pero que no pidan algo que ellos no dan.
Y después de esto sigo sin ser perfecta y tampoco quiero serlo, pero muy a mi pesar en algún lugar habrá alguien para quien yo sea perfecta, tanto con lo bueno como con lo malo.
R.
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