lunes, 28 de septiembre de 2015

Sonreír y sonreír...

...porque yo no las tenía tan seguras después del año tan sumamente malo que llevaba encima. Pero, oye, que nunca se sabe y el destino da muchas sorpresas.

Los momentos difíciles que nos suceden en la vida nos fortalecen, es la única conclusión que he podido sacar.

Porque a mí antes me costaba sonreír y ahora las sonrisas me salen solas. He aprendido a luchar, a tener esas ganas increíbles de vivir, a aceptar aquello que nos llegue sea bueno o malo... Hay que superar las dificultades sean del tipo que sean.

Porque quién me iba a decir a mí que volvería. Bueno, esto quizá ya lo intuía yo, pero nunca nada es asegurado. O quién me iba a decir que esperar dos meses no me iban a servir de nada.

He comprendido a no esperar nada de nadie. Sólo podemos recoger los frutos que nos da la vida, solo que unos maduran antes que otros, paciencia hasta recolectar a su tiempo.

Y ahora seguiré tratando de hacer posible aquello que veo imposible.




R.


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