Mostrando entradas con la etiqueta reflexiones. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta reflexiones. Mostrar todas las entradas

viernes, 21 de noviembre de 2014

Y es que...

...quizás nunca tendría que haber pasado, quizás el juego debió quedarse en el inicio, quizás nunca debió entrar nadie más a jugar en aquelo que no debió suceder... quizás, quizás, quizás...

A veces me pregunto (porque me suelo hacer muchas preguntas a mí misma y también soy de pensar bastante) qué hubría pasado si el juego hubiese empezado un par de años antes, o si nunca hubiese empezado. La verdad es que me hago demasiadas preguntas al respecto, pero tampoco puedo imaginarme un presente distinto.

No hablo de nada en especial, hablo del juego en sí. Ese juego que un día te "encuentras" o se pone delante de tí intencionadamente para que lo veas y te diviertas. No sé si divertir es la palabra correcta, pero sí es cierto que ese juego te da mucha diversión.

Siempre me ha gustado jugar, mucho, pero soy una persona tímida y ese juego ha sido en silencio. De repente, llega ese momento en el que alguien te hace jugar abiertamente sin importar nada y te crea tal seguridad que te gustaría darle las gracias día sí y día también. Es como si volviese a ser una niña de pocos años haciendo amigos como si nada, solo que ahora soy adulta, sé tomar mis propias decisiones y no consiento que nadie se meta en mi vida.

Todo comenzó un día y siguió... siguió... siguió. A veces más, a veces menos, pero ahí estaba, está y no sé si estará. Con frecuencia miro atrás y recuerdo el inicio, siento una nostalgia del tiempo "pasado", de que todo aquello tan intenso perdió fuerza, aunque la ganó en otros aspectos.

Consiguieron que adquiriese una confianza demasiado especial que nunca antes había tenido. Todavía me pregunto cómo pudo lograrse sabiendo mi manera de ser. No todo el mundo puede tener la "suerte" de llegar a tener mi confianza.

Para mí, el respeto es la parte fundamental de este juego. El respeto y también el mirar más allá

Y es que, cabe la posibilidad de que, en este juego, encuentre a contados participantes y eso es algo que no me preocupa.

Poco, pero de verdad. Lo mucho acaba cansando. Y es que lo que tú me cansas es proporcional a nuestro estado de ese día.
R.

lunes, 3 de noviembre de 2014

Y qué...

...si cada uno elige lo que cree conveniente a partir de unas experiencias. A lo largo de nuestra vida vamos escarmentando de lo que en algún momento nos causó dolor, de las personas que nos hirieron, de los golpes y palos que nos llevamos.

Mi destino fue creado el día que me concibieron. Siempre fui libre con mis elecciones, nunca me pusieron una pistola para obligarme, sólo una vez no me dejaron abandonar y lo agradezco mucho. Hay una persona que en todo este tiempo depositó su confianza en mí, sabiendo que yo no era como el resto, que yo era diferente y sabía muy bien cómo jugar mis cartas en esta partida. De momento no se equivocó.
 
No puedes confiar en las personas. Puedes tener confianza, pero no confiar. ¿Por qué? Porque creo que uno no puede confiar ni en sí mismo. ¿Cómo vas a confiar si miras a tu pasado y ves todo aquello? ¿Quién te asegura que todo ha cambiado? No sé, pero hay que analizar constantemente. ¿De qué sirve arriesgar cuando no hay una solución clara? Siempre me ha gustado pisar sobre seguro, que me llamen rara por ello, pero apuesto de que están pensando que sí, que es lo mejor y que también les gusta.

Sinceramente, son pocas personas las que me conocen tal cual soy y quienes sí creo que ya lo saben, lo demuestro bien. Me he desnudado ante pocas personas, pero con quien sí lo dejé claro y lo sigo dejando. Las palabras fluyen, los hechos siguen su camino.

Coraza a los sentimientos. De acero valyrio, ligero y resistente, como una espada. Sí, no recuerdo cuándo fue que lo decidí, solo sé que fue hace mucho tiempo, y yo era muy joven. ¿Por qué? Sólo yo lo sé. Mis secretos no son los suyos.

Y aun así, con mis cosas, mis pros y mis contras, seguirá gente admirádome, otra odiándome, quizá envidiándome y yo si saber de qué ni por qué. Tengo clara una cosa... le guardo rencor a toda aquella persona que me ha negado y han sido bastantes.

Hay a quienes les gusta dejar mal al contar una historia. En serio, ¿por qué? Os estáis tirando piedras porque no sabéis ni del tema. Queréis hacerlos los interesantes y a mí me producís risa. Yo no me creo más que nadie, pero siento que estoy en otra parte y no es la suya (afortunadamente).

Los cambios siempre son buenos y yo todo esa decisión. No tengo por qué cambiar mi forma de ser, no me dañan los comentarios que puedan decirme, yo no quiero ser como ellos porque ya sé lo mal que les va y lo peor que les irá. No soy adivina, simplemente uso la cordura, a la vista salta por cuál camino andan.

Vivid y dejad que viva. Yo no os digo cómo actuar ni cómo ser, y ganas no me faltan... No son buenos días para los soñadores, pero vosotros estáis a otro nivel: vivís en las nubes rodeados de pájaros sin saber que las nubes se van y los pájaros emigran.



Y así es como tú eres una persona acorde y, sin embargo, me asustas...
 
 
 
 
 
R.