Querido hijo,
Todavía no estás aquí, ni sé tampoco cuándo estarás dentro de mí, pero aun así tengo muchas cosas que decirte.
Llegarás a este mundo y serás frágil e indefenso, mi labor estará en cuidarte y guiarte para que salgas adelante y crezcas feliz.
Cuando seas pequeñito verás que todo es maravilloso, que jugar es lo mejor que puede pasarte, que tus papás son los mejores, que todo brilla con bellso colores... Sí, todo bonito, hasta que llegue el día en que lo que más desees sea crecer y ser mayor, cuando tus juegos de antes te parezcan una tontería... vas a comenzar a odiarnos, a creer que todo lo que hacemos por tu bien es porque te odiamos, las cosas se te terciarán oscuras... Es una etapa difícil, pero se sale de ella.
Vas a darte cuenta de lo injusto que es el mundo, de la dificultad del día a día, de que la lucha por lo que queremos nos va a hacer caer mil veces, pero tendremos que levantarnos mil y una.
Cometerás errores y me los contarás y yo te diré aquello que me juré que jamás diría: "te lo dije".
Porque yo también he tenido infancia y adolescencia, he estado en contra del mundo y he odiado a la gente, me repetí mil millones de veces que cuando tuviese un hijo le permitiría todo y no le castigaría... pero esa no es la solución y soy yo quien tiene que enseñarte.
Muchas de tus decisiones seguro que te harán caerte de golpe al suelo, pero hijo mñio, yo no te abandonaré y siempre vas a tenerme.
Porque un día te darás cuenta de que las cosas malas están presentes. Llegará un momento en el que aprendas una de las cosas más difíciles de la vida: sabrás lo que significa la palabra muerte y no te gustará nada, pero hay que aceptar que en este mundo no importamos nada, sólo a las personas que nos quieren.
Llegará el día en el que poco a poco nos alejemos y ambos lo pasaremos mal, pero a mí me costará más, Un día tú formarás una familia y también tendrás hijos, podrás contarles tu experiencia en la vida y te darás cuenta que en algún momento fuiste tú esta vez quien juró no decirlo y lo hiciste: "te lo dije".
Hijo, amor mío, todos cometemos errores y todos sufrimos, pero no podemos dejar que esta mierda de mundo pueda con nosotros. Ama, ríe, llora... pero sobre todo VIVE, lucha por lo que de verdad quieres y nunca te dejes pisar.
Algún día recordaremos todo esto juntos, pero nos reiremos porque diremos que nada ni nadie pudo con nosotros.
Te amo, hijo.
No, no estoy embarazada. Esto simplemente es algo que nos comentó de hacer el profesor de Filosofía de la Educación. Algún día seré yo quien, mientras tenga un minúsculo ser en su interior, le escriba una preciosa carta. De momento, queda esto.
R.