Probablemente nadie haga caso a este blog, ni lo lea, ni lo visite, ni nadie sepa de su existencia.
Quise hacer algo distinto para mí. Esto es un pasatiempo y lo que escriba tendrá más realidad que una película basada en hechos reales. No soy muy dada a contar mi vida, pero si es escribiéndola sí, ahí no tengo problema.
Tener 20 años, andar un día aquí y otro allá, enamorarte de este chico y después del otro, pensar en que eres joven y tienes que vivir la vida, analizar los hechos, mirar en tu interior, sentirte unas veces bien y otras mal... etc, etc, etc.
Podría decirse que mi vida es como una montaña rusa: ahora estoy arriba y después estoy abajo, esto minuto sí minuto también.
No hay nada en esta vida que me joda más como que, por ejemplo, hoy a las 8.15 de la mañana, cuando estás a pierna suelta en la cama y con la babita colgando, suene el teléfono, te despierta y no puedes volver a cerrar los ojos.
Sales a la calle. Es enero. El frío te corta las manos, los labios, la cara, te seca los ojos. Te pones los guantes... una mierda de guantes que no te calientan las manos. Subes al metro, lleno de gente, pero mantienes la esperanza de encontrar a alguien que te alegre la mañana y te lleve a una nube... Vale, lo encuentras, te vas o se tiene que ir, la nube se esfuma y la hostia que te pegas es increíblemente enorme. Bueno, eso ha servido para que de una vez por todas se te quite el sueño del cuerpo. No atiendes en clase, estás pensando en hacer un blog y contar tu vida porque eso de reflexionar lo haces en otro y, para bien o para mal, ahí está. No estás segura del nombre que quieres darle, pero te gusta justmer (Just me. R.). Intentas ponerle ese nombre, no está disponible, conclusión: justmerebe.
No es el primer blog, pero no sé si será el último.
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