martes, 31 de enero de 2012

Someday...

...tengo miedo que el Karma me la juegue. Respeto todas las creencias, pero el Karma me ha demostrado existir y la verdad... a veces no estoy de acuerdo con él. También sé que me merezco más cosas malas que buenas, no sé por qué, pero es como que lo sé, que mi vida consiste en ser feliz y llorar a la vez. ¿Acaso no dicen que el mundo es un valle de lágrimas?

Hoy es de esos días en los que llegando la noche a una le entra un poco el bajón (hoy tocó de noche porque no lloré por la mañana...) y claro... entre música, pensamientos, una palabra que me recuerda a otra, una palabra que me recuerda a alguien... ahí está todo.

Siempre, siempre me quejé por todo. Nunca he sabido apreciar del todo lo que tengo, jamás. Debería de agradecer más, mirar las grandes oportunidades que me están dando en esta vida, ser consciente de que hay mucha gente que no puede tenerlas o no han podido... Los tiempos han cambiado, sí, pero estamos volviendo a la misma situación de antes. Mi madre dice que acostumbrarse de lo malo a lo bueno es fácil, pero acostumbrarse de lo bueno a lo malo no. Ella es así de sabia y lleva toda la razón del mundo.

¿Que qué va a ser de mí? No quiero ni imaginar el día en que definitivamente vuele del nido. Miedo. Siento mucho miedo. Yo no sé vivir sola, no sabría qué hacer. Vale, ahora es como si viviese sola, pero sigo dependiendo.

A mí me resulta difícil mirar al futuro. Me aterra. No sé con qué me encontraré, quién estará conmigo, si estaré sola, si todo el mundo me habrá dejado de lado, si nadie se acordará de mí... No puedo evitar que mis ojos se llenen de lágrimas al pensarlo. Difícil.

Nadie dijo que el día a día fuese fácil. Para mí es una prueba más que la vida nos pone para tenernos preparados. Un juego en el que, a veces, ganar no siempre es el resultado idóneo. En esta vida también hay que perder para darse cuenta de lo que se tiene.

Perder. He perdido tanto en mi corta vida y todo lo que me queda por perder... ¿Qué puedo hacer yo ante eso? Yo no elijo, las cosas están medio escritas. No puedo vivir el día a día como si fuese el último porque ni mi cuerpo ni mi gente lo aguantarían. Es más, a veces pienso que no sé vivir ni disfrutar, que me limito a amargarme, tener mil rayadas, pensar demasiado... Lo odio.

Cuando algo malo le pasa a alguien de mi alrededor que me importa, cuando alguien se encuentra triste... lo noto demasiado, me entristezco yo también y mucho. Cuando están felices yo lo estoy. Pero la tristeza me afecta, me oprime el pecho, me dan ganas de llorar cuando algo malo sucede... y si puedo lloro.

Y sin embargo, con todo esto, aún pongo en dudas que tenga alma y corazón...

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