sábado, 12 de mayo de 2012

Dream...

...y saber que ese es tu modo de despedirte. Porque cuando sueñas hay algo que se libera, que sale a la luz y no se puede reprimir.

Una de las pocas veces que soñé contigo fue para predecir que te irías... Se cumplió. No hubo despedidas ni un hasta siempre. No hubo nada. Te fuiste tu también ese año.

Pero el otro día volviste en forma de sueño. Jamás te había visto tan bien. Recuerdo que aquel día dijeron que te habían dejado muy guapa, que no parecías tú. No quiero parecer una loca ni nada por el estilo, pero yo no sé si te has presentado en forma de espíritu o cómo ha sido eso porque en mi sueño estabas peinada de una forma tan bonita y tenías colorete en la cara.

Me decías que, bueno, posiblemente no ibas a recordar muchas veces eso porque tu cabeza no estaba ya para ello... Llevabas galletas en una cajita para todos, pero a mí no me llegó ninguna. Yo no podía dejar de darte besos y abrazos, con cara de asombro, medio llorando. Sentía cada beso y abrazo que te daba como si te tuviese ahora mismo aquí para dártelos.

De repente, todo se esfumó. Abrí los ojos. Me desperté en la cama, desconcertada, sin saber si todo había sido un sueño, había pasado de verdad o cómo había sido. Ganas de llorar y a la vez de sonreír. De llorar porque te había tenido por unos instantes conmigo y te volviste a ir, de sonreír porque pude besarte y abrazarte.

¿Fue una despedida? No lo sé, no interpreto sueños. Sé que volvería a soñar una y otra vez el mismo sueño sólo por sentirte a mi lado. Aun así, soy consciente de que ese sueño fue esa despedida que no pudimos hacer en su momento. Cosas en esta vida que jamás me perdonaré.


Y va 1 de 3...




R.

No hay comentarios:

Publicar un comentario