lunes, 26 de noviembre de 2012

Como las hojas de un árbol...

...siempre caemos en momentos, poco a poco y suavemente, igual que éstas de las que, por unos meses, son sus fuertes manos donde agarrarse.

Nos secamos porque aquello a que nos aferrábamos te deja caer, en algunos casos como si nunca le hubieses importado, en otros con pena y lágrimas en el corazón.

Pero no tenemos que olvidar algo muy importante: la primavera siempre llega. De los árboles vuelven a crecer fuertes ramas donde se aferrarán unas preciosas hojas verdes.

Sí, como la pescadilla que se muerde la cola porque crecen y mueren, siempre así. ¿A caso la vida no es eso? ¿No estamos mordiéndonos la cola constántemente? Por más que queramos que todo sea distinto acaba siendo lo mismo.

Tenemos algo marcado en nuestra vida, todo está decidido. Si una persona se va es porque tenía que irse. Si aparece alguien nuevo es porque tenía que aparecer y enseñarme algo. No hay más explicación.

Yo, como mucha gente, tengo la tendencia a complicarme demasiado con lo más simple. Si estás, estás; si no estás, no estás. No hay porqué darle mil vueltas a algo tan sencillo, y con esto todo lo demás.

Sí, palabrería barata la mía porque no me lo aplico, pero tengo claro que es así. Si te dicen ven y no vas es posible que nunca más vuelvan a decirte que vayas.

Y con todo esto quiero decir que la vida es así, sin más. Estamos de paso como las hojas de los árboles. Primero nos aferramos a unas personas para que nos protejan y con el paso de los años pasamos a aferrarnos a otras. Es el ciclo de la vida. De nuestras vidas. 

Las primeras personas que nos agarran con más fuerza son las que nunca querrán soltarnos, pero saben que tienen que hacerlo: son nuestros padres. Después está la gente pasajera que se cruza en nuestro camino y podemos tener la mala o buena suerte y tenerlos con nosotros siempre, agarrándonos la mano. Pero llegará un momento en que seamos nosotros quienes demos protección a alguien, ese será el día más bonito.

La vida... un camino misterioso para pasear, donde nunca sabremos qué nos depara la siguiente curva ni quién se esconde tras de aquel matorral. Vivamos lo mejor que podamos, tan sólo así podremos decir que hicimos las cosas bien, que disfrutamos de los regalos que nos encontrábamos en este duro camino, que las penas con alegría son menos penas, que un día sacamos las fuerzas de debajo de las piedras para poder decir que estábamos aquí luchando, que nunca nos rendimos porque sólo queríamos una cosa: seguir aferrándonos a quienes nos correspondían.




R.

jueves, 22 de noviembre de 2012

Mi vida no es la tuya...

...y eso tiene que saberlo aquella persona que se acerque a mí. Porque sólo consiento que puedan opinar sobre mí esas personas que verdaderamente me quieren y estiman. Si no ye juzgo ¿quién iba a darte el derecho a hacerlo con mi vida? No sé, son días de ver muchas cosas que me cegaban y pensar en lo que verdaderamente quiero. No soy una niña aunque a veces pueda parecerlo y ya es hora de que plante cara a quien me hace maldades o me trata como no debería. Vivir y dejar vivir. ¿Un año difícil? Sí.

martes, 2 de octubre de 2012

No te das cuenta...

...pero poco a poco eres tú quien pierde la gente por el camino. La vida te hace cambiar y el paso de los años mucho más. No tienes el mismo trato con las personas de antes, incluso gente nueva apareció en tu vida y están ocupando un lugar importante que antes tenían otros.

Aun así sabes que pierdes o te están perdiendo porque ahora ni tú ni ellos hacen nada. Te limitaste a continuar tu vida, te acostumbraste a escuchar y nunca decir, pusiste una sonrisa donde tendrías que haber dicho palabras desde lo más profundo de tu corazón, te empeñaste en intentar aparentar un estado totalmente distinto al que tenías en ese instante... y así hasta completar cada uno de los momentos que has vivido al lado de otros.

Porque dicen que "la vida no es esperar que pase la tormenta, es aprender a bailar bajo la lluvia". Siempre esperé a que pasase la tormenta, pero nunca lo conseguía y bailaba bajo la lluvia sin ritmo, como soy yo, tal cual. Por más que lo intente sé que nunca conseguiré bailar mientras la lluvia me golpée gota a gota, me recordará a la tortura en la que una gotita de agua puede acabar con tu vida... pero eso son palabras mayores y su contexto no es este.

Con todo esto siemplemente quería decir que hay que aprender a cuidar a esas personas importantes que tenemos en nuestra vida y aprender a bailar con ellos bajo la lluvia. Yo nunca ví un bonito vals bailado por uno mismo, ni un pasodoble o tango... Los bailes, para que sean bonitos, hay que bailarlos con otra persona y si la lluvia ha de resbalarme espero que lo haga con alguien importante a mi lado para reírnos mientras danzamos.

jueves, 28 de junio de 2012

Un año más...

Pasan los días, se acerca cada vez más rápido otro año más para mí, otra marcha a casa.

Momentos difíciles, pero ante todo siempre perduran los buenos.

Otro año más que me llevo alegrías, risas, momentazos, nuevas personas... porque siempre se nos cruza alguien nuevo en el duro camino de la vida. Porque la vida es bella, difícil, pero perro.

La distancia no hace el olvido, pero en dos meses pueden pasar muchas cosas, tanto buenas como malas.

Porque aprender a dejar pasar lo que los hijos de puta piensen es algo duro que me ha costado aprender, sigue costándome, pero es un camino más hacia conseguir ser un poco más feliz.

Madrid... la mejor decisión de mi vida, los mejores momentos, increíbles personas, noches mágicas... Madrid.

Porque incluso cuando paso las noches en vela por el sofocante calor me sirven para organizar la cabeza y tomar decisiones.

Porque he vuelto a aprender a confiar, a ser yo misma ante todo, a quererme tal cual soy... Simplemente aprendí a vivir con lo que la vida me ha dado.

Un año más... pero que sea uno de otros muchos que vengan.

Ser valiente y atreverse a jugar, no hay marcha atrás.
 
 
 
R.

sábado, 16 de junio de 2012

Green dramatic...

...porque algunos días te pilla arriba y otros abajo.

Creo que desperté desorientada, sintiendo que no había ningún rumbo fijo que seguir y que tenía que ser yo la que marcase cómo continuar.

Una vez que comenzó el juego ya es difícil de parar. ¿Ganar o perder? Pues, la verdad, ahora mismo voy perdiendo en esta partida. Igualmente siento que todo el mundo me está ocultado cosas últimamente, así que... ¿qué más da? No voy a ser yo quien esté preguntando siempre si pasa algo o por qué ya nada es como antes.

Porque hay momentos en mi vida en los que me dan ganas de cambiar los papeles y ser por primera vez la persona que agarre a otra del brazo y le diga ven, tengo que hablar contigo. Pero yo no soy dada a eso porque me temblarían las piernas, el pulso se me aceleraría, mis ojos no podrían cruzar mirada y la voz me temblaría a la hora de dirigir palabra porque estaría a punto de llorar.

Llorar... desahoga tanto hacerlo, pero últimamente yo lo hice en exceso y bien es sabido que los excesos no son buenos y conllevan a cosas peores. Bueno, y como eso fue así he decidido intentar tener siempre la sonrisa en la cara aunque por dentro me esté muriendo, total... nadie lo notaría, como hasta hace poco sucedía.

Pues eso, todo esto es trabajo del dramatismo verde y quien quiera entender que entienda, pero creo que es obvio, ¿no?



R.

jueves, 7 de junio de 2012

Carreras de vuelo...

Y porque así fue como comenzó todo: sin darse cuenta, había caído en una espiral de sonrisas, de palabras bonitas, bromas... y ya no podría escapar.

La flecha le había alcanzado y cuando eso sucede ya no hay marcha atrás y sólo el destino sabe lo que le espera.

Porque hacía tiempo que no recordaba algo así y al principio no sabía qué era aquello que nacía de su estómago para hacerle latir el corazón como si se hubiese pasado una mañana entera haciendo ejercicio. Poco a poco fue comprendiendo: unas mariposas habían anidado en su interior y la familia no paraba de aumentar... ¡las mariposas se movían por todo su cuerpo! Comenzaban el paseo por la mañana saliendo de la cabeza, por la tarde jugaban un rato por el estómago y a la noche se iban a dormir al corazón.

Cuando sus ojos se miraban... las mariposas hacían carreras de vuelo y nadie podía parar a esas putas.
Su mirada no mentía... y ni podía evitar que, a veces, se le cristalizasen los ojos tan sólo de pensar. Porque cuando te disparan no hay remedio inmediato que cure esa "herida".

Dicen que enamorarse es algo bonito y pleno, pero nunca hablan del sufrimiento ni las noches en vela ni los minutos perdidos que pasan hora tras hora con una imagen en la cabeza: ÉL.

¿Por qué nadie le habló de las cosas imposibles? Bueno, en verdad era ella quien tarde o temprano tendría que descubrir todo esto: un día miras a una persona, no te la puedes sacar de la cabeza, te late el corazón, la piel se te pone de gallina, ríes, llorar, ahora sí, ahora no... y todo lo demás que conlleva esto.

¿Que qué pasó? Todavía nada. Ella sigue teniendo los síntomas...



R.

jueves, 17 de mayo de 2012

Suma y sigue...

...y así ya son 15 años los que van.

¿Que qué ha pasado en todo este tiempo? Mejor sería preguntar qué no ha pasado porque pasar ha pasado toda mi vida. No puedo nada más que agradecer por hacerme mi infancia un poquito más feliz, procurando mantenerme al margen de todo, pero siempre teniendo las cosas claras.

Porque espero que mis suposiciones no sean ciertas y que todavía se sigan acordando de las fechas, aunque no me lo digan. Son momentos y situaciones que no se pueden olvidar así como así, es más, no se olvidan nunca.

Tener 6 años, estar en la cama y verte aparecer en sueños. Me agarrabas la mano y nos íbamos a otro sitio muchísimo más diferente, los dos solos. Siempre acabábamos vistiendo de blanco. Era todo muy "Jesucristo", pero así es como lo recuerdo. Moría de ganas de que llegasen las noches sólo para "viajar" contigo.

Y aun así, a día de hoy, me siguen preguntando si me acuerdo de tí. ¿Cómo voy a olvidar a mi padre si lo único que tengo con él son buenos momentos y recuerdos? Sí, es duro tener que mirar las fotos para que no se te olvide su cara y más triste todavía es no poder recordar su voz, pero su persona no la podré olvidar jamás.

Bueno, aprendí a vivir sin tí, lloré todo lo que no había llorado de pequeña, no podré olvidar aquel día y ese momento clave, tampoco podré olvidar lo que me dijeron y cómo fue... y tampoco podré olvidar cómo dije que no quería verte por última vez porque yo te quería de pie y jugando, no tumbado y con los ojos cerrados.


Y por más que pasen mil años te seguiré recordando y sé que siempre estarás conmigo. Te quiero, papá.




R.