miércoles, 18 de febrero de 2015

Me sobran...

...3/4 ni más ni menos. ¿Cómo podemos cambiar tanto sin apenas darnos cuenta? Etapas de la vida, momentos del día a día. A mejor, siempre a eso.

Soy yo la que decide cuándo, dónde y con quién. En esta decisión ha empezado a haber cribado. Sí, no, tal vez. ¿Por qué? No se merecen disfrutar conmigo cuando veo cosas que no están bien.

A veces me pregunto cómo la gente puede ser tan cambiante, tan repelente y tan asquerosa. Luego recuerdo que sus vidas quedarán limitadas y me da pena.

Todo pasa por algo. Dejas de tener aprecio a las personas porque de repente sus acciones no te gustan, no terminas de sentirte bien con su compañía, ya no hay cosas en común y no sabes si has cambiado tú o la otra persona se ha vuelto gilipollas empedernida.

Comentarios que no te agradan, falta de apoyo, cuestionarte, ataques, contestaciones, falta de comunicación, poco aprecio... No soy yo, no es mi imaginación, son ellos...

Quiero alejarme de quien decidió apartarme hace tiempo. Quiero sentir la brisa en mi cara cuando se calme el tiempo. Perderán mientras yo gano y, aun así, se creerán vencedores.





R.

domingo, 15 de febrero de 2015

Le dicen el día de los enamorados...

...14 de febrero. San Valentín. ¿Por qué sólo pueden regalarse cosas y celebrar este día los enamorados? Si es el día del amor supongo que deberíamos ser libres para desearle un feliz día y dar algún regalo a las personas que de verdad queremos.

Últimamente la epidemia de parejas es mayor, pero yo tengo la vacuna puesta, aunque nunca se sabe lo que pasará.

No necesito un día específico para demostrar mi amor a las personas que me importan. Los pequeños detalles y bien intencionados son los que siempre se van a recordar.

Y no, yo no estoy afectada por el amor de pareja. Soy de esas personas que prefiere pasar una tarde agradable y reírse un rato sin tener que pensar en nadie.

¿De verdad que necesitáis depender de otra persona? Porque eso demuestran muchas personas que están "enamoradas": dependencia. A mí me dan lástima quienes no saben estar solas, es decir, sin pareja. ¿Tan necesario es? Demasiadas prisas para acabar como el rosario de la aurora.

Oye, que yo he pasado el día de los "enamorados" con la persona que me da el amor más verdadero que pueda existir: mi madre.



R.

domingo, 1 de febrero de 2015

No soy perfecta...

...ni tampoco busco serlo. Hoy, en una de las tantas redes sociales a las que también pertenezco (Facebook), pude leer y compartir unas sabias palabras que una mujer se había tomado el tiempo y dedicación de plasmar. Y, como siempre que leo, mi imaginación vuela y se pone a pensar palabras y más palabras.

No, yo no soy perfecta. No, yo no busco ser perfecta. Sé mis defectos, se mis virtudes. Quienes me conozcan saben que me tiro mucha tierra encima, pero que también sé cuándo no tengo que tirarla.

A veces una puede sentirse inferior cuando mira de lado a lado. Eso es algo que me pasa constantemente. Nunca llego a creerme las palabras bonitas que puedan decirme, siempre me siento enterrada. 

Recuerdo, así con nostalgia y de manera un poco fugaz, cuando siendo yo una niña decía que me gustaban los chicos rubios, "cachas", de ojos azules, pero después me gustaba el guapete moreno (ser de color más moreno que yo no es muy difícil) de clase. Pero desde siempre, para que me gustase un chico, tenía que caerme bien como persona.

Puedes encontrar a una persona en la que no te fijarías, pero las cosas cambian a medida que hablas y hablas. Siempre digo que si no hay confianza no hay nada, esa es la norma principal en todo este juego. Confianza para hablar de cualquier tema abiertamente, de decirse lo que gusta y lo que no.

No soy perfecta, pero mis defectos le pueden parecer virtudes a alguien.

Conociendo a mucha gente, observando y analizando, me doy cuenta de que si fuese un chico yo me enamoraría de mí como chica. ¿Que por qué? Pues porque la sencillez no la tiene cualquiera, porque el desparpajo al hablar de diversos temas no le sale a todo el mundo, porque la facilidad con la que pueden hacerme reír es muy curiosa, porque conozco a poca gente que pueda saber cosas curiosas y absurdas como yo, porque soy demasiado graciosa cuando me pican, porque mis enfados son momentáneos, porque soy capaz de usar mi labia para cualquier fin, porque sé dar cariño, porque los ojos son el espejo del alma y la mía es cristalina, porque mis manías son únicas, porque, porque, porque...

Sólo me sé vender a mí misma, pero eso me basta. Cada cual que descubra las personas que más le convengan, pero que no pidan algo que ellos no dan.

Y después de esto sigo sin ser perfecta y tampoco quiero serlo, pero muy a mi pesar en algún lugar habrá alguien para quien yo sea perfecta, tanto con lo bueno como con lo malo.




R.

miércoles, 28 de enero de 2015

Quiero...

...contarte tanto y tanto. Seguir confiando en cada momento. Sonreír con cada recuerdo. Beber de ti. Sentir cada pelo de mi cuerpo erizarse.

Quiero mirarte a los ojos y apartar mi mirada. Quiero ruborizarme. Quiero sentirme tranquila al tenerte al lado. 

Necesito contarte tanto, sentirlo todo, desahogarme de la angustia, soltar todo lo que haya en mi interior. Sentirte.

Recostarme y sentir paz. Palabras que me resuenan en la cabeza.


No le tengo miedo.




R.

sábado, 24 de enero de 2015

Me mata...

Sí, me mata esa puta indiferencia, el si te he visto no me acuerdo, olvidar cada comento de risa, cada lágrima que he secado, que me han secado, cada día a día.

Me mata que me digan eso de que las cosas han cambiado. ¿Seguro? Seguís siendo igual: no podéis vivir sin tener a alguien al lado, dando la espalda a quien siempre os apoyó.

Quiero pensar que dentro de un tiempo se darán cuenta que han perdido mucho tiempo, dejando de lado lo que más cerca tenían y no veían.

Pero lo mejor de todo es que yo sí quiero un cambio, sin importarme la opinión de otros. Si ellos quieren perder el tiempo que lo hagan, yo quiero disfrutar a mi manera con quien yo quiera.

Me mata. Me mata que seáis así, joder. Me mata que no hayáis aprendido a pensar, a vivir, a sentir por vosotros mismos. ¿Y la rara luego soy yo? No, yo soy yo y soy la responsable de mis actos.

El juego termina cuando morimos y yo aquí vine a jugar.



R.

sábado, 17 de enero de 2015

Por la noche...

...alguien apareció en mis sueños. No le daría la más mínima importancia si las condiciones hubiesen sido otras. No, no era un sueño sexual. Era un sueño inocente, pero con chico incluido.

Nuestro subconsciente libera en los sueños lo que no libera en el día a día. Me asusta. A veces todo es demasiado bello en un sueño como para que pueda suceder.

No era cualquiera, era alguien especial. No era como siempre, era distinto, completamente distinto a lo que estoy acostumbrada.

He visto aparecer a alguien en un coche, he sentido cómo se me erizaba el vello, el corazón se me aceleraba por momentos, mi mirada buscaba unos únicos ojos para después pararse en una sonrisa. Su sonrisa.

He creído morir cuando me parecía notar cierta indiferencia. Y yo, como siempre que me pongo nerviosa, agachaba la mirada buscando un aliado en el suelo para caminar con paso ligero sin rumbo que seguir.

Pero termino levantando la cabeza y ahí está. Nuestras miradas se cruzan. Nuestras sonrisas se dibujan. Nos acercamos riendo. No, no es que yo le haya hecho la cobra, es que sentía algo raro y aunque me muriese de ganas por besarlo no podía hacerlo. Él no se da por vencido y me besa el cuello varias veces. Luego nos veremos, seguro.

Como bien sabemos, los sueños bonitos duran un suspiro y ahí estaba yo, despertándome, pero llena de una tranquilidad interior difícil de explicar.

Yo, mi subconsciente y una cama que si hablase tendría como para contar un libro.




R.

miércoles, 26 de noviembre de 2014

Deben ser...

...estas fechas en las que se aproxima la tan temible Navidad para mí. Sí, seguro que es por eso, porque si no yo no encuentro explicación. Es escuchar una canción, ver una foto, una imagen tierna, mirar atrás y... ahí están: los ojos se me llenan y las lágrimas me brotan, día sí y día también.

La Navidad dejó de tener sentido para mí hace muchos años. Y en mi casa no soy la única. Prácticamente ni las pasamos en familia, nos falta gente importante y eso es lo que más duele. 

Que sí, que comer de todo lo bueno hasta más no poder está genial, pero es que cuando ves que en la mesa falta la persona más importante... todo es una mierda. Con el paso de los años me he ido acostumbrando. No queda otra: aquí o te acostumbras o mueres de pena.

Si a todo esto le sumo el torbellino de sensaciones raras que tengo, las vueltas que me da la cabeza, mi incapacidad para poder poner la mente en blanco, los sueños raros de por las noches, etc... sale una mezcla explosiva de mí. 

Cómo odio la gente que no se atreve a demostrar lo que siente. No afrontan sus sentimientos. Yo no estoy pidiendo nada, únicamente que hagan las cosas más fáciles y todo será mejor, ¿no? Pero, oye, aquí una hablando de lo que incluso no hace. ¿Y para qué? El tiempo, las caídas, las malas experiencias, hacen que no tenga ni ganas de querer hacer según qué tipo de cosas, total, acaban saliendo mal, muy mal.

Estamos sólo a finales de noviembre y yo así. Lo peor está por llegar. Si a mí de la Navidad sólo me gustan las luces que decoran las calles, poner el arbolito y el Belén para cumplir con la tradición y, bueno, el turrón y los polvorones están bien. No pido regalos de Navidad, con eso digo la ilusión y las ganas que tengo de ella...

Yo, con este estado, me da por pensar y pensar. Menos mal que no me da por abrir la boca porque iba a soltar más mierda que si estuviese mala de la barriga y no pudiese levantarme del wc. Sí, soy demasiado específica.

Y sin más, una servidora, se despide de escribir, que no está el horno para bollos.




R,

viernes, 21 de noviembre de 2014

Y es que...

...quizás nunca tendría que haber pasado, quizás el juego debió quedarse en el inicio, quizás nunca debió entrar nadie más a jugar en aquelo que no debió suceder... quizás, quizás, quizás...

A veces me pregunto (porque me suelo hacer muchas preguntas a mí misma y también soy de pensar bastante) qué hubría pasado si el juego hubiese empezado un par de años antes, o si nunca hubiese empezado. La verdad es que me hago demasiadas preguntas al respecto, pero tampoco puedo imaginarme un presente distinto.

No hablo de nada en especial, hablo del juego en sí. Ese juego que un día te "encuentras" o se pone delante de tí intencionadamente para que lo veas y te diviertas. No sé si divertir es la palabra correcta, pero sí es cierto que ese juego te da mucha diversión.

Siempre me ha gustado jugar, mucho, pero soy una persona tímida y ese juego ha sido en silencio. De repente, llega ese momento en el que alguien te hace jugar abiertamente sin importar nada y te crea tal seguridad que te gustaría darle las gracias día sí y día también. Es como si volviese a ser una niña de pocos años haciendo amigos como si nada, solo que ahora soy adulta, sé tomar mis propias decisiones y no consiento que nadie se meta en mi vida.

Todo comenzó un día y siguió... siguió... siguió. A veces más, a veces menos, pero ahí estaba, está y no sé si estará. Con frecuencia miro atrás y recuerdo el inicio, siento una nostalgia del tiempo "pasado", de que todo aquello tan intenso perdió fuerza, aunque la ganó en otros aspectos.

Consiguieron que adquiriese una confianza demasiado especial que nunca antes había tenido. Todavía me pregunto cómo pudo lograrse sabiendo mi manera de ser. No todo el mundo puede tener la "suerte" de llegar a tener mi confianza.

Para mí, el respeto es la parte fundamental de este juego. El respeto y también el mirar más allá

Y es que, cabe la posibilidad de que, en este juego, encuentre a contados participantes y eso es algo que no me preocupa.

Poco, pero de verdad. Lo mucho acaba cansando. Y es que lo que tú me cansas es proporcional a nuestro estado de ese día.
R.